El día de ayer, 23 de Agosto de 2010, mi abuela querida dejó este mundo para por fin descansar en paz y dejar de sufrir como lo había estado haciendo desde hace 3 años. Su fallecimiento estuvo rodeado de mucho deterioro físico y emocional, pero a pesar de eso nunca perdió su gran sentido del humor hasta el último momento. Es una pérdida muy grande para mi, pues fue ella quien me cuidaba de bebé y me educó mientras mi mamá trabajaba todo el día. Fue la única abuela con la que conviví mucho tiempo y que siempre me llamaba: "mis ojos tristes", porque de niño siempre tuve una mirada así.
Sin embargo, me quedo con una tranquilidad satisfactoria: tengo la certeza que en un futuro podré volver a verla. Tal vez muchos no sepan o incluso ni les interese, pero yo sigo las creencias religiosas de los Testigos de Jehová, y eso se lo debo en gran parte a ella y a mi madre. Durante el velorio, un hermano de la congregación dió un pequeño discurso sobre la esperanza que tenemos de poder volver a verla una vez que Jehová la llame para la resurrección. Sin embargo, yo tengo que hacer todavía muchos méritos para poder tener esa misma esperanza, pues yo aún no la tengo y ella sí la tenía.
Aqui les dejo un cántico que se entonó durante el discurso que está basado en uno de los textos bíblicos. La letra realmente me conmovió muchísimo y quiero compartirselas.
Llamaré
(Job 14:13-15)
La vida es neblina matinal que pasa con el viento.
Sombra fugaz, se va dejando atrás vacío y sufrimiento.
¿Qué esperanza hay si tú mueres hoy?
Oye lo que dice Dios:
"Llamaré tu nombre ansioso, y tú me responderás.
La obra de mis manos eres tú. ¡Despierta ya!"
Nuestro Dios esta anhelante por volver a contemplar
a sus amados hijos, quienes ya no morirán.
Aun sí se van, Jehová no olvidará a sus amigos nunca.
Pronto vendrá el día en que saldrán de sus oscuras tumbas;
vida gozarán por la eternidad
como prometió Jehová:
"Llamaré tu nombre ansioso, y tú me responderás.
La obra de mis manos eres tú. ¡Despierta ya!"
Nuestro Dios esta anhelante por volver a contemplar
a sus amados hijos, quienes ya no morirán.
A mi abuela siempre la tendré en mi corazón y en un gran concepto puesto que fue una gran mujer que dedicó su vida a sacar adelante a sus 7 hij@s haciendo de todo. La última vez que pude hablar con ella ya en un estado muy crítico de salud, me reconoció, me sonrió y me dijo: "mi niño! mis ojos tristes!", algo que nunca se me olvidará.
Dejó una gran huella en la vida de todos nosotros, sus familiares y amigos. Se nos fue la abuela y matriarca de la familia. Ahora debo mantener la entereza para con mi madre y que no se sienta tan triste. Te extrañaré toda la vida y te querré siempre con todo el corazón. Descansa en paz abue.

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