martes, 5 de julio de 2011

Mexicanos... en el Metro

Todos sabemos que el sistema de transporte más usado en la Ciudad de México es la ya famosa "Limusina Naranja"... el Metro.


Yo lo uso toda la semana para ir a mi trabajo, y siempre hay dos posibilidades: que no venga tan lleno de gente y vaya avanzando a un ritmo normal, o que se tarde en avanzar y venga atascado de gente. Casi siempre prefiero la primera opción porque así llego temprano a la oficina y de la misma manera a mi casa, pero lamentablemente eso no pasa muy a menudo.

El día de hoy de regreso a casa pasó algo muy peculiar, que ya me había ocurrido antes pero no tan exagerado como esta ocasión. Como buena Ciudad de México, en el momento que la lluvia cae sobre ella, todo se paraliza... el tráfico vehicular se incrementa, y por supuesto también el de pasajeros el Metro, además de que avanza con más lentitud (por alguna razón se entorpece el servicio). Pues esta tarde eso fue lo que ocurrió, como en cualquier tarde lluviosa de verano. El caso es que todo el trayecto iba perfecto, hasta que llegamos a la estación Pino Suárez de la Linea 1 (Rosa) del Metro, en donde sube mucha gente en dirección a Pantitlán; entonces, el vagón se llenó de gente y se empezaba a sentir el calor... pero no importaba mucho pues los "ventiladores" estaban prendidos (si, ya se que solo te avientan aire caliente, pero pues de menos era aire).

Al llegar a la siguiente estación, Merced, el convoy iba normal... pero no bajo nadie. Avanzamos para la siguiente y justo a la mitad, en el túnel, se detuvo... eso es algo normal que sucede porque hay otro convoy adelante, por lo que no nos preocupamos. Pero de repente, así de la nada, se apagaron las luces, se apagaron los ventiladores y entramos en un silencio y oscuridad muy profundos.

Al principio no paso nada... todos nos quedamos callados esperando a que todo volviera a la normalidad, pero mientras mas pasaba el tiempo el calor se empezaba a incrementar y se sentía un ambiente sofocante. Yo creí en ese momento que la gente iba a reaccionar de manera desesperada e histérica, pero me sorprendió que como buenos mexicanos siempre tomamos las cosas malas y tratamos de hacer algo bueno de eso. Empezaron a salir las típicas bromas, burlas, albures, etc., para tratar de amenizar el tiempo de espera... comentarios como: "no manches! aqui si que bajo de peso... saliendo todos vámonos al puesto de tacos!" ó "abre las puertas y asomate a ver si no hay cocodrilos!", y cosas por el estilo. De repente, el calor ya no era lo importante. Aunque si se intentó abrir las ventanas que estaban atoradas, sin éxito alguno... y entre tres abrieron las puertas del vagón en pleno túnel para que entrara un poco de aire, todos nos reíamos y pasábamos el momento de la mejor manera posible.

Al final fueron 20 o 30 min aproximadamente los que estuvimos atrapados en el metro en un vagón sin luz, sin ventilación, ventanas y puertas cerradas y con mucha gente amontonada, tiempo que a pesar de la sofocación, me hizo pensar que como cultura somos únicos y eso me agradó bastante. Al llegar a la siguiente estación, seguíamos de buen humor y todo siguió como si no hubiera pasado nada... toda una experiencia, jajaja.

1 comentario:

  1. jajaja como México no hay 2... creo que aquí todo mundo se hubiera puesto histérico :S

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